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7 min de lectura

Motivación para estudiar: cómo mantenerla en época de exámenes

Estudiante sentada ante su cuaderno mira hacia un camino de peldaños de colores que sube hacia un sol, en acuarela
En este artículo

«No me apetece.» «Luego lo hago.» «¿Para qué sirve esto?» Si tenéis un hijo o una hija en la ESO o en Bachillerato, es probable que hayáis oído estas frases justo cuando se acercan los exámenes, que es el momento en que más falta hace la motivación para estudiar.

La buena noticia es que la motivación no es un rasgo con el que se nace o no: se puede cuidar. En este artículo os contamos qué hay detrás de la desmotivación, cinco claves para mantener las ganas durante el periodo de exámenes, qué puede hacer la familia (y qué conviene evitar) y cuándo es buena idea pedir ayuda.

Por qué se pierde la motivación en época de exámenes

Los exámenes concentran en pocos días la presión, el cansancio y la sensación de que hay demasiado por hacer. En ese contexto es muy fácil que el estudio se viva como una obligación y no como algo con sentido.

La psicología de la motivación ofrece una explicación útil. La teoría de la autodeterminación, de Deci y Ryan, sostiene que para sentirse motivada una persona necesita tres cosas:

  • Autonomía: sentir que tiene cierto margen de decisión sobre lo que hace y cómo lo hace.
  • Competencia: notar que avanza y que es capaz de lograr lo que se propone.
  • Vínculo: sentirse acompañada y valorada por las personas que le importan.

Cuando alguna de las tres falta, la motivación se resiente. Por eso la receta de «castigar hasta que estudie» suele salir mal: quita autonomía y vínculo a la vez. Y por eso funciona mejor ayudar a que el propio alumnado encuentre sus razones para estudiar.

Señales de que la motivación está baja

  • Aplaza el estudio una y otra vez con frases como «luego lo hago».
  • Dice que todo le da igual o que «no sirve para nada».
  • Se irrita con facilidad cuando se habla de estudios o de notas.
  • Pasa más tiempo del habitual con el móvil o evitando sentarse a la mesa.
  • Se bloquea ante tareas grandes y no sabe por dónde empezar.

Son señales frecuentes en la adolescencia y, en la mayoría de los casos, pasajeras. Si se mantienen durante semanas o se acompañan de un cambio claro de ánimo, de rendimiento o de hábitos de sueño, conviene hablarlo con la tutoría. Más abajo os explicamos cuándo.

Cinco claves para mantener la motivación durante los exámenes

1. Metas pequeñas que se puedan tachar

Una meta como «sacar buena nota» está demasiado lejos para motivar día a día. Funciona mejor dividirla en metas de una sesión: «repasar el tema 3 y hacer cinco preguntas sin mirar los apuntes». Tachar tareas pequeñas da una sensación real de avance, y esa sensación es la que alimenta las ganas de seguir.

2. Un plan realista, con descansos y días de margen

Un plan demasiado ambicioso se rompe el segundo día y deja la sensación de haber fracasado. Es mejor un calendario sencillo, visible, con los exámenes marcados, los temas repartidos y algún hueco libre para imprevistos. Los descansos no son tiempo perdido: forman parte del plan. Si queréis ideas sobre cómo estudiar con más eficacia, tenéis en nuestro blog una guía sobre estilos de aprendizaje y otra sobre aprendizaje significativo.

3. Hacer visible el progreso

La competencia se alimenta de pruebas de que se avanza. Algunas ideas: una lista de temas con una marca cuando se dominan, un registro de las preguntas que antes no se sabían y ahora sí, o la resolución de ejercicios de exámenes anteriores para comprobar cómo ha mejorado el resultado. Ver el progreso por escrito pesa más que cualquier «lo estás haciendo muy bien».

4. Dar margen de decisión

Dentro de los límites razonables, conviene que sea el propio alumno o alumna quien decida: qué materia empieza, en qué orden, a qué hora estudia mejor, con qué técnica se encuentra más cómodo. Cuando las decisiones son suyas, el estudio deja de ser una orden y pasa a ser un plan propio.

5. Cuidar el cuerpo y el ánimo

Dormir lo suficiente, comer con regularidad, moverse un poco cada día y tener ratos de ocio no son un lujo en época de exámenes: sostienen la concentración y el estado de ánimo. Si la presión se vive con mucha ansiedad, tenéis más ideas en nuestra guía de inteligencia emocional.

Cómo puede ayudar la familia

El papel de la familia no es dirigir el estudio, sino crear un clima en el que estudiar resulte posible y razonable:

  • Reconoced el esfuerzo, no solo las notas. «Veo que llevas toda la semana organizándote» alimenta más que «a ver si apruebas».
  • Evitad amenazas y castigos como motor. Pueden conseguir una hora sentada a la mesa, pero no ganas de aprender.
  • Preguntad y escuchad. «¿Qué materia te preocupa más? ¿En qué te puedo ayudar?» abre más puertas que un sermón.
  • Ayudad a ver el sentido. Hablad del futuro sin presión: qué le interesa, qué le gustaría hacer y qué tiene que ver con lo que estudia hoy.
  • No hagáis el trabajo por vuestro hijo o vuestra hija. El objetivo es que aprenda a organizarse, no que dependa de vosotros.
  • Mantened criterios comunes en casa. Si cada adulto pide una cosa distinta, el mensaje se diluye.
  • Cuidad el ambiente en la semana de exámenes. Menos discusiones, horarios de comida y de sueño estables y un sitio tranquilo para estudiar.

Las recompensas ligadas al estudio, como poder quedar con los amigos después de terminar una tarea, pueden ayudar a arrancar. Pero conviene que sean un empujón puntual y no la única razón para estudiar.

Qué hacer los días en que no hay ganas

Habrá días malos, y es normal. Algunas ideas que ayudan:

  • Empezar por una tarea muy pequeña, por ejemplo diez minutos con la asignatura que menos cuesta. Arrancar suele ser lo más difícil.
  • Cambiar de técnica si la actual aburre: pasar de releer a hacerse preguntas, o de resumir a explicar el tema en voz alta.
  • Estudiar acompañado con alguien que también tenga examen, si ambos lo hacen en serio.
  • Parar a tiempo. Si el cansancio es grande, mejor descansar y retomar que forzar una sesión que no va a rendir.

Cuándo pedir ayuda

Conviene hablar con la tutoría si observáis alguna de estas señales de forma sostenida:

  • Bajada de rendimiento que se prolonga en varias materias.
  • Cambios marcados de ánimo, apatía, aislamiento o irritabilidad que no se explican por los exámenes.
  • Cambios en el sueño o en la alimentación.
  • Dificultades para concentrarse que no mejoran con descansos y rutinas.

La desmotivación a veces esconde otras causas, como dificultades de aprendizaje, ansiedad o una baja autoestima. La tutoría conoce cómo se desenvuelve vuestro hijo o vuestra hija en el aula y puede orientaros. En Zaidín contamos también con el servicio de Orientación.

Preguntas frecuentes

¿Es normal perder la motivación en época de exámenes?

Sí. La presión, el cansancio y el volumen de materia la hacen bajar en muchas personas. Lo importante es que sea pasajera y que existan estrategias para recuperarla.

¿Funcionan los premios para motivar a estudiar?

Pueden ayudar a arrancar, sobre todo si están relacionados con el propio estudio y se acuerdan de antemano. Pero no sustituyen al sentido: a largo plazo, estudiar porque se entiende para qué sirve pesa más que hacerlo solo por la recompensa.

¿Qué hago si mi hijo dice que le da igual todo?

Conviene no reaccionar con enfado y buscar un momento tranquilo para hablar. A menudo detrás de «me da igual» hay miedo a fallar o sensación de no ser capaz. Si dura semanas o va acompañado de un cambio claro de ánimo, hablad con la tutoría.

¿Cómo puedo ayudar sin agobiar?

Preguntando más que dictando, reconociendo el esfuerzo y dejando que sea quien decida cómo organizar su estudio. Vuestra presencia cuenta, pero el protagonismo es suyo.

En conclusión

La motivación para estudiar no depende solo de la fuerza de voluntad. Se alimenta de metas pequeñas, de sentir que se avanza, de tener margen de decisión y de contar con el apoyo de las personas cercanas. En época de exámenes, ese apoyo vale más que cualquier sermón.

Si tenéis cualquier duda, recordad que podéis contactarnos mediante el formulario de contacto más abajo.

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